Cuentos
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Mujeres trabajadoras llamadas lecheras suministraron a Rijeka leche cada día mientras caminaban largas distancias largas llevando en sus espaldas cazuelas pesadas. Esta es su historia. Por su ubicación ceñida entre la costa del mar y montañas, Rijeka no tiene condiciones para la producción agrícola y granjera. Tal como en cada ciudad, no le ayudan ni el asfalto, ni el concreto ni el ruido. La mayor parte de este tipo de alimentos llegó a Rijeka de su entorno rural. La mayoría llegaba del Campo de Grobnik donde muchos hogares tenían un gran número de vacas. Su leche se usaba para la alimentación, como queso, y parte de leche fue suministrada a los ciudadanos en Rijeka. En los tiempos anteriores a la industria alimentaria esa tarea la llevaban a cabo mujeres que traían leche a la ciudad en grandes cazuelas. Se llamaban mlikarice o lecheras.

La vida de las lecheras era muy dura. Dado que vivían en el campo, se despertaban muy pronto para encender la chimenea. Preparaban el café para su familia que todavía dormía, ordeñaban las vacas, colocaban en sus espaldas las cazuelas pesadas con leche fresca. En ese tiempo Rijeka no estaba conectada en su región interior con autobuses y por eso lecheras caminaban a la ciudad. Eso significaba caminar 15 kilómetros en una dirección. El peso en sus espaldas era de 60 a 70 kilos. Al principio llevaban las cazuelas en cestos de sauce y después en mochilas. Aparte de leche, solían llevar madera para venderla como leña. Finalmente, regresaban por la misma ruta a casa.
La vía por la cual hacían su recorrido desde Hrastenica hasta Donja Orehovica, con el tiempo, recibió el nombre la Vía de la Lechera. La Vía Láctea que fluía de los pastos de Grobnik a Rijeka, se secó a fines de 1990 cuando desaparecieron las últimas lecheras.
Desaparecieron todas, excepto una. En Rijeka, en Mljekarski trg (Plaza de la leche) se colocó una escultura hecha a la medida de una persona concreta, la lechera Antonija Reljac de Podhum. Puesto que viajaba a Rijeka por la noche, mientras otros dormían, llevaba en su mano una lámpara de petróleo.