Para sentir la parte misteriosa de Rijeka, aquella que cuenta la historia de tiempos antiguos, la historia de los antiguos romanos que se trasladaron a Rijeka entre el paleolítico y el neolítico desde las afueras de la ciudad moderna cerca del mar, es necesario pasar por paseo mayor de Rijeka (Paseo de Korzo), detrás del pasaje debajo de la Torre Municipal hasta llegar a la “Rijeka vieja”. Basta con caminar algunos metros por el “tunelito” y estamos en la antigüedad de Rijeka, que está muy bien integrada al presente.
Estamos en la Plaza de Ivan Kobler, el lugar donde solía suceder todo lo importante para la vida de la Rijeka vieja. Allí se decidía el futuro de la ciudad de entonces y también la gente comerciaba. Así mismo, en las balanzas se pesaban verduras, frutas, aceite, vino y amor. Todo tipo de comercio existía lado a lado. Uno durante el día y el otro por la noche, de la misma manera durante años, décadas e incluso siglos. Independientemente de quien reinaba esta ciudad (o eso creía), la parte vieja tenía sus legalidades y sus gobernadores.
Basta con sentarse en la terraza de alguno de los numerosos cafés organizados en cadena en las calles, las plazas y los pasajes pintorescos para cerrar los ojos y dejar volar la imaginación. Por ejemplo, tal vez esa puerta de madera o ese “edificio de al lado” solían representar la entrada a un paraíso de vicios. O en una de esas bodegas se jugaba a las cartas, se cantaba, se comía bien o se bebía aún mejor. De esas mismas bodegas los marineros bruscos salían tambaleándose y cantando un aria suave. Allí no valía el proverbio que decía que el amor no se comerciaba ni se compraba.
Los más espirituales pueden ver dos campanarios. Uno de la Iglesia de la Asunción de la Santísima Virgen María, cuya catedral fue construida en el siglo XV y que guarda en su interior altares invaluables y enlucidos barrocos, y que la gente conocía por su campanario separado de la iglesia y un poco inclinado, por el que la gente lo llama “la torre inclinada”. Debajo de la torre están los mosaicos de la Antigüedad tardía del siglo V y VI, hechos durante el tiempo de la principia de Tarsatica o “Rijeka romana”. Si escucha su imaginación, podrá oír el ruido que proviene del subsuelo de las antiguas termas romanas, porque lo que es posible en el parque arqueológico de Rijeka no es posible en ningún otro lado.
El nombre que tomó la catedral de la ciudad fue el de Catedral de San Vito, que fue construida sobre las bases de la iglesia derribada del patrono de la ciudad: San Vito, en 1638 por los jesuitas. Ella también tiene su leyenda y lo mejor es escucharla en directo delante de uno de sus altares barrocos maravillosos, un tipo de monumento que está a la altura de los escultores de Rijeka.
Hablando de los artistas, sería una error no mencionar al pintor de Rijeka Vojo Radojičić y su barco “anclado” en la plaza de Paulitas (una de las plazas más hermosas en la ciudad vieja), que puede navegar quién quiere y adónde quiere. Y de nuevo, solo hay que cerrar los ojos y dejar que la imaginación toque todos los mares y océanos del mundo.
A los que les gusta volar más lejos, no deben evitar la calle más corta de la ciudad. ¿Por qué se llama la Calle del murciélago? Mire alguno de los que está grabado en la pared. Va a extender sus alas y susurrar una única palabra… ¡política!
Lo que nadie va a susurrarle ni gritarle es la respuesta a la pregunta de dónde y cuándo desaparecieron las puertas de la ciudad vieja. También la puerta vieja, la puerta sin puertas, es otra particularidad de Rijeka. Solía representar la única entrada a la ciudad y la única salida de la ciudad, pero hoy representa la historia, es decir, el monumento histórico de Rijeka más antiguo.
Hay mucho que se puede ver, oír, oler o sentir en el centro de la ciudad vieja. Solo hay que dejarse llevar sin ninguna incertidumbre.




