¿Cuántas veces habéis entrado como turista en algún edificio militar? Pocas, suponemos. Una de las raras oportunidades para conseguirlo se encuentra en Rijeka. Y lleva directamente bajo tierra. El primer túnel militar abierto para visitas turísticas os espera en el corazón de esta ciudad.
Su construcción se inició porque la ciudad crecía en un territorio que históricamente había sido un cruce de caminos de muchos países y, por este motivo, se convirtió en un lugar de especial importancia militar. Los movimientos frecuentes de fronteras llevaron a la construcción de fortalezas. La mayoría de ellas se levantaron en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial, en una época cuando se levantó el llamado ‘Muro Alpino’ (Vallo Alpino), que debía proteger la frontera entre el Reino de Italia y Reino de Yugoslavia. Fortalezas subterráneas, almacenes de armas y equipamiento, pases y búnkeres se empezaron a construir en el año 1931 para que la defensa de la ciudad fuera menos vulnerable a los cañones.
El túnel que está abierto para los visitantes tiene la entrada al lado de la catedral de san Vid y se extiende por todo el casco antiguo hasta el patio de la escuela “Dolac”. Fue escavado por el ejército italiano en una roca viva con una longitud de 330 metros, entre los años 1939 y 1942. Se hizo con el propósito de proteger a los civiles de bombardeos aéreos, que podían descender a lugares con una profundidad de hasta diez metros. Tiene casi cuatro metros de ancho y aproximadamente dos metros y medio de altura. El tubo principal del túnel tiene dos ramas: una que conduce hasta el edificio del antiguo ayuntamiento y la otra que lleva hasta la catedral de San Vid.
En diferentes partes del túnel todavía se pueden ver las inscripciones originales de la Segunda Guerra Mundial “Riservato all U.N.P.A.” (“Reservado para la defensa aérea“). La defensa aérea en esa época fue situada en el edificio de la escuela primaria “Dolac”. La construcción del túnel tuvo su mayor importancia a finales de la guerra, entre los años 1944 y 1945, cuando la ciudad de Rijeka fue bombardeada por los aviones del ejército aliado. Además, durante la guerra civil, en dos ocasiones, una parte de la población buscó allí su protección.
El túnel está iluminado. El suelo contiene arena para poder caminar más fácilmente y se puede pasar por toda su longitud. La temperatura dentro del túnel es de 15 grados. Los nuevos tiempos han dado un nuevo significado a este túnel: En lugar de su finalidad militar, hoy en día se ha convertido en una atracción turística en el mapa de la ciudad.
La visita al túnel quizás no despertará un soldado en vosotros. Sin embargo, os ayudará a sentir parte de la adrenalina militar, que en momentos clave ayuda a dirigirse a un lugar seguro.





