La Iglesia Ortodoxa Serbia de San Nicolás fue proyectada en 1787 por el arquitecto local Ignazio Hencke, cuyo nombre lleva hoy una calle que, cruzada con la Torre Municipal, conecta el Paseo de Korzo y la orilla del mar. El exterior de la iglesia no revela el carácter confesional del edificio, sino por el contrario, se asemeja plenamente a un edificio típico del Barroco tardío de la Europa Central. El gobierno de la ciudad ordenó la construcción de una puerta más grande, para que, según la necesidad, allí se pudieran guardar cañones costeros. Aunque la ubicación del edificio en la antigua línea costera fue regulada por el plan del urbanista y arquitecto local A. Gnambo, la leyenda sobre la construcción de la iglesia de San Nicolás cuenta lo contrario. La comunidad ortodoxa en Rijeka se componía en su gran mayoría por inmigrantes serbios, quienes eran intermediarios tradicionales en las relaciones comerciales entre Austria y Turquía. A su persistente insistencia para obtener el permiso de construir su iglesia, el gobernador de Rijeka respondió rabioso con un especial «permiso de construcción». Estaba en la orilla frente a la antigua Torre Municipal y, con las palabras «construid la iglesia aquí», arrojó una piedra al mar lo más lejos posible. Según la leyenda, los ciudadanos ortodoxos de Rijeka entonces empezaron a amontonar tierra sobre la orilla del mar. Aún hoy en la parte norte junto a la iglesia ortodoxa, en la calle Adamićeva, se encuentran tiendas que a principios del siglo XX fueron remodeladas en el espíritu secesionista por el arquitecto B. Slocovich.



