La Casa Turca resucitó justo al lado del mercado principal de la ciudad y llama la atención por su exterior pintoresco. Su exterior evoca el Oriente. El edificio tiene una fachada multicolor con ventanas de arcos orientales con ornamentos de plantas y patrones geométricos, arabescos y letras en árabe. El motivo de dicha decoración fue el hecho que el edificio funcionó como consulado turco y griego. Lo abrió un griego-armenio llamado Nikolai Nikolaki Nikolides, que vivió en el edificio. Después de varios años de trabajar como vicecónsul turco, fue nombrado cónsul permanente en 1898. Decidió grabar en la fachada 96 inscripciones en cuatro variantes de la lengua árabe. Las inscripciones provienen del Corán y tienen un significado universal. Se trata de pensamientos como “La salvación está en la honestidad”, “Confía en Dios” y similares. Construido en estilo neomudéjar, este edificio no tiene contrapartida en Croacia.













