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Rijeka, una ciudad específica por varios motivos, se despide del año viejo de una manera muy particular. En Rijeka cada mes del año cuenta una historia, pero diciembre, pues, su historia se parece a un cuento de hadas contado con vigor común por la gente y por la misma ciudad a lo largo de sus calles y plazas, y tanto en alta mar como en la costa. Una vez que Rijeka «se viste» de diciembre y empieza a brillar en su traje festivo, todo en ella se convierte en magia. El momento en el que miles de lámparas hacen desaparecer la oscuridad es algo que no se debe perder. Bajo la misma luz los días siguientes se llenan de una fantasía compuesta por numerosos eventos dirigidos a la gente de todas las edades. Es el momento cuando la ciudad de Rijeka canta, baila, toca instrumentos, se ríe y es feliz. Es el tiempo en el que Rijeka hace regalos y ayuda. El tiempo en el que muestra su diversidad.

La feria que tiene lugar entre la Navidad y el Año nuevo, el evento que perdura en este sitio en el mes de diciembre, ofrece sabores y aromas muy característicos, tanto de Rijeka como de su extenso alrededor. En encantadores quioscos de madera, ubicados a lo largo de los paseos marítimos de la ciudad, incluso el cliente más exigente puede encontrar ahí algo para comprar. Independientemente de lo que esté buscando, ya sea, comida, bebida, productos dulces o salados, recuerdos, adornos navideños, prendas de lana, y hasta obras de arte o artículos de necesidad diaria, en la Feria de Rijeka va a encontrar todo lo que desea.

Los escenarios de diciembre de esa ciudad que fluye, como suelen llamar a Rijeka, presentan un cuento diferente. Así como empiezan a mostrar su canto, su música y su baile, continúan de la misma manera hasta que el año nuevo reemplace el año viejo. Encima de estos escenarios, numerosas compañías de arte, de folclore y de danza, coros, compañías de teatro, klape (grupos de músicos que cantan a capela), artistas de pop y rock enriquecen ese aire festivo, incluido un programa que responde a las necesidades tanto de niños como de adultos.

En este cuento de hadas, como hemos caracterizado anteriormente el mes de diciembre, Rijeka cuenta también con un “capítulo gastronómico”. Durante la temporada de Adviento, los restaurantes, tabernas y bares de la ciudad ofrecen platos auténticos en sus menús y degustaciones en los puestos al aire libre. Sería una verdadera pérdida estar en Rijeka y no participar en el desayuno de caridad que se celebra tradicionalmente en vísperas de Navidad. Guiso de bacalao, calamares fritos y otras delicias del mar, junto con los inevitables buñuelos, son solo una parte de lo que la ciudad de Rijeka y sus emprendedores ofrecen a sus ciudadanos y turistas durante el desayuno común.

¡Y cómo les gusta a los más jóvenes el mes de diciembre en Rijeka! Tan pronto como los Papás Noel de la banda de música ciudadana de Trsat se pongan a tocar, los pequeños saben que empezará la aventura. Los primeros que llegan son San Nicolás y su compañero indispensable que se llama Krampus, luego llega el tren del Papá Noel, que es un tren que va todos los días y que nunca, pero nunca jamás se retrasa, y aún más, se oye la música. Luego, en el paseo de Korzo llega Papá Noel, entre los stands llenos de dulces… Un placer para desear. Si añadimos, además, tiovivos de varios tipos en los parques de diversión, junto a “Morska pahuljica” (el copo del mar), el teatro que “vive” en la orilla del mar, es de verdad una maravilla ser niño en Rijeka.

En la semana en la que el mes de diciembre está despidiéndose, hay más acontecimientos aún. Llama la atención el tradicional concierto de Navidad llamado “Señores, es Navidad”, y otro, el concierto del Año Nuevo en el Teatro Nacional de Croacia Ivan pl. Zajc Rijeka. El paseo marítimo y las callejuelas cercanas emanan una melodía especial compuesta por la música originada en bares, llevando a cabo el gran adviento en Rijeka, cuyo fin es la fiesta de Nochevieja al aire libre, una celebración en la que, bajo los magníficos fuegos artificiales, se besan decenas de miles de personas para despedirse de un año y dar bienvenida al otro.

¡Y qué más hay que decir! El adviento en Rijeka no hay que perdérselo porque formar parte de ese cuento de hadas es una experiencia única. De hecho, cada año más alegre, con más contenido.